Hoy estoy parado delante de Dios como un mártir muerto.
Hoy declaro que en Jesucristo, yo soy salvo por Su sangre.
Así estoy muerto a mi pecado.

Hoy, yo me paro y declaro que entrego mi vida y mi voluntad
a la voluntad y la vida de Dios.

Yo iré a donde El me envíe, sin dudar.
Yo iré a quien El me envíe, sin buscar fama o fortuna.
Yo predicaré a cada uno de ellos, aunque me odien.

Yo soy un embajador de la Cruz y debo entregar el Mensaje de la Cruz.

Yo pondré mi vida y mi sangre para alcanzar a mi familia, mis amigos, mis vecinos, mi ciudad y mi país.

Yo abrazo la vergüenza de la Cruz.
Y no temeré a nadie sino a Dios.

Yo estoy dispuesto a padecer el sufrimiento, la vergüenza, la persecución, a los golpes, la prisión y la muerte

Pero NO me quedaré callado.

Y si soy asesinado, oro para que mi sangre sirva para cosechar almas.

Eso es mi voto. No me atrevo a hacer nada menor a eso.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.